miércoles, 4 de marzo de 2009

HACE YA CINCO AÑOS

Padre, para ti son estas palabras:
Hace ya cinco años que empezaste un sueño interminable. Tu trayectoria terminó y te convertiste en polvo, en energía, en tiempo...ahora riges el tiempo.
En todo momento estamos juntos...hasta cuando hago el amor estás de inoportuno...
Te alimentas de mí, de mi tristeza, y aunque me dices que ya tienes hastío del sabor de mis lagrimas, me siento frustrada por no tener el platillo que deseas.
Yo no puedo ser alegre, Padre. Mi constitución lo ha definido.
Sigo viviendo aquí... en el caldo más asqueroso, en el lugar más fangoso que existe. Tú, Tú que dejaste tu mar, tu cielo, tu vida, y que la entregaste al servicio de esta ciudad...tú, tú debes saberlo más que nadie.

En las noches de ansiedad, trata de curarme, y acuéstate junto a mí. Ahí siempre tendrás un espacio para darle forma a tu energía cansada de estar en todas partes siempre...
Espera el día en que yo inicie mi sueño interminable, para que podamos ir a donde te guste más estar.

Edith Mictecacihuatl (a la memoria de José Clemente Pérez Martínez)