miércoles, 11 de marzo de 2009

Melodía inexistente




No sé de dónde vienes...

No sé a dónde vas...




El metro lleva miles de cuerpos,

y también tu melodía.




La chamarra acomodas

al ritmo de tu mente.

Al ritmo de la melodía que esa sustancia te ha creado.

La haz aspirado tantas veces,

como tantas mujeres en el mundo han aspirado el olor de una flor:





te sudan las manos




la ansiedad te carcome




quisieras escapar




¿a dónde?...




No sé si tienes hambre.

No sé si tienes sueño.

No sé de dónde vienes.

No se a dónde vas.

Sólo tocas una guitarra inexistente

con cuerdas rotas.



El olor a orina que desprende tu melodía

no forma parte del olor a caño de esta grandiosa ciudad.

En cambio, el olor de la ciudad

es sinónimo de casas, ranchos y hospedajes;

autos, corbatas y trajes;

bebidas, juntas y drogas finas

(no como las tuyas)

de miles de hombres y mujeres

con vida galante y guarda espaldas...




No sé de dónde vienes...

No sé a dónde vas...

Sólo tocas una guitarra inexistente
con cuerdas rotas.

Edith Mictecacihuatl