
Desangrada por la mitad
yo la vi
suspendida en su propia sangre
y fingiendo ser sonrisa extrema.
Entregada a su labor...
a mí no me puede mentir.
Le ví sangrar
y llenar todo su entorno de oscuridad.
Empezó a escurrir
y cubría cada vez más
el espacio inmenso.
S
a
n
g
r
a
y muere toda la noche
para que en el alba
reencarne en un bello sol.
Edith Mictecacihuatl
