domingo, 31 de mayo de 2009

Reencarnación (The Dark side Of the Moon)


Desangrada por la mitad
yo la vi
suspendida en su propia sangre
y fingiendo ser sonrisa extrema.
Entregada a su labor...
a mí no me puede mentir.
Le ví sangrar
y llenar todo su entorno de oscuridad.
Empezó a escurrir
y cubría cada vez más
el espacio inmenso.
S
a
n
g
r
a
y muere toda la noche
para que en el alba
reencarne en un bello sol.




Edith Mictecacihuatl

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que tu poema resalta esa cosmovisión mesoamericana de la idea de la muerte, ese fenómeno necesario que permite la vida. Es un ciclo no lineal que hace posible que la existencia de lo más insignificante pueda sobrevivir en este inmenso universo, qué más insignificante que el propio ser humano, que aún no ha entendido que de este mundo no es dueño. A veces nuestro egoísmo es tan grande, tememos a ese fenómeno extraño y necesario del que te refieres, a tal grado que hemos buscado revertirlo para seguir en este espació, que insisto no nos pertenece, si embargo, a diario, nos convertimos en verdugos egoístas destruyendo y exterminando cuanto se nos ponga enfrente, lo malo es que en la realidad, sólo hemos estado afilando cada vez más el hacha que usaremos para degollarnos. Hay que luchar para invertir esto, hay que luchar para que “el alba reencarne en un bello sol”


Alejandro López de Lara Marín