lunes, 10 de agosto de 2009

Laceraciones

Me tiro en el fango del recuerdo
y gozo nuevamente
los latigazos en mi espalda.
Sangran mi espalda...
Pero rápido me levanto
a buscar un rio donde lavarme.
Ya limpia
me da por volverme a tirar...



Edith Mictecacihuatl

domingo, 31 de mayo de 2009

Reencarnación (The Dark side Of the Moon)


Desangrada por la mitad
yo la vi
suspendida en su propia sangre
y fingiendo ser sonrisa extrema.
Entregada a su labor...
a mí no me puede mentir.
Le ví sangrar
y llenar todo su entorno de oscuridad.
Empezó a escurrir
y cubría cada vez más
el espacio inmenso.
S
a
n
g
r
a
y muere toda la noche
para que en el alba
reencarne en un bello sol.




Edith Mictecacihuatl

domingo, 3 de mayo de 2009

Estoy segura...conozco la muerte

Cuando me encuentre cayendo al nadir
pensaré en el espacio blanco
que tu ausencia escribió...

Es ahí donde leeré
que a la muerte no voy,
que en la muerte ya estoy,
que en la muerte ya he estado...

Que tu huida fue un epígrafe letal,
para que ese momento
no me fuera tan extraño...

Diré finalmente que las páginas siguientes
cualquiera las tiene:
comí lo que el capital dejó...
un título adornó la sala...
el sol alumbró mi cara...
mis hijos cuidaron de mí...
tuve un hombre con el cual compartí...
pero jamás me volví a enamorar...


Me dejaré caer tranquilamente
pues no sentiré nada nuevo
estoy segura...conozco la muerte.




Edith Mictecacihuatl

lunes, 27 de abril de 2009

Ahora somos miedo



Ahora somos miedo, somos palabra
que ya no dejará de cruzarse.
Ahora somos comienzo, idilio
y dejaremos el silencio quemarse...




He tenido miedo junto a ti:
el frío se me mete por los ojos
y nubla aquel amor lejano
que muchas noches mojó mis ojos


Ahora somos miedo...




Edith Mictecacihuatl

jueves, 16 de abril de 2009

Morderte el corazón

Mi intención nunca fue morder tu tronco,
ni tragar las hojas que de él brotaron.
Tus raíces quise comer,
pero hay tanta tierra...
que no he podido escarbar tan profundo.


Mi intención nunca fue morder tu mástil,
ni tragar la bandera que de él bailó.
Tu plaza quise cruzar,
pero hay tanta gente...
que no he podido ver tu patria entera.


Mi intención nunca fue morder
tu cuerpo, tu boca, tu lengua...
Todo eso me ha estorbado,
pues sólo deseo...
morderte el corazón.



Edith Mictecacihualtl

domingo, 5 de abril de 2009

La constante

LA CONSTANTE


Las llamas del estómago
son las que me dicen siempre
que la tristeza en mí, aún se quema:
arde entre mis pellejos
y goza nadando entre mi sangre.
Nubla la palabra:
mi palabra.
Pero después...
queda estampada en la hoja blanca.


Es el nudo gutural
(manifiesto en dos gotas saladas)
lo que me dice siempre
que la tristeza en mí, aún se quema:
arde entre mis pellejos
y goza nadando entre mi sangre.
Flaquea el caminar:
mi caminar
Pero después...
queda estampada en la hoja blanca.



Edith Mictecacihuatl

miércoles, 11 de marzo de 2009

Melodía inexistente




No sé de dónde vienes...

No sé a dónde vas...




El metro lleva miles de cuerpos,

y también tu melodía.




La chamarra acomodas

al ritmo de tu mente.

Al ritmo de la melodía que esa sustancia te ha creado.

La haz aspirado tantas veces,

como tantas mujeres en el mundo han aspirado el olor de una flor:





te sudan las manos




la ansiedad te carcome




quisieras escapar




¿a dónde?...




No sé si tienes hambre.

No sé si tienes sueño.

No sé de dónde vienes.

No se a dónde vas.

Sólo tocas una guitarra inexistente

con cuerdas rotas.



El olor a orina que desprende tu melodía

no forma parte del olor a caño de esta grandiosa ciudad.

En cambio, el olor de la ciudad

es sinónimo de casas, ranchos y hospedajes;

autos, corbatas y trajes;

bebidas, juntas y drogas finas

(no como las tuyas)

de miles de hombres y mujeres

con vida galante y guarda espaldas...




No sé de dónde vienes...

No sé a dónde vas...

Sólo tocas una guitarra inexistente
con cuerdas rotas.

Edith Mictecacihuatl











viernes, 6 de marzo de 2009

PERSPECTIVA









Perspectiva

Alejate de esa ventana donde pasan las balas que pueden desfigurar tu cara.



Ya no veas el sol que antes era luz y que ahora es algo que se quema...que nos quema.




La inmensidad ya vendrá...ya vendrá...sólo aguanta un poco más, y entonces nos subiremos en ella y volaremos entre las espinas de las personas que nos han hecho daño, y nosotros nos las encajaremos, y nos reiremos de sus espinas que se rompieron antes de entrar en nuestra piel...




Aleja tu cara de esa pared, y no mires de frente, para que tu cerebro no explote con las imágenes que ahí hay...si no, sangrarás y sangrarás...hasta que falto de todo, succiones tu propia sangre, porque no habrá nada más que comer, más que tu propia sangre.




Ese venado que está allá quiere que lamas su cuerpo y que comas pasto con él...el único arbusto que queda de la guerra.No vallas, por favor, que así siempre pasa: tus ojos miran que el asfalto está levantado por cualquier parte, y que sobre él, yacen los cuerpos que se han hecho inmortales. Ahí es cuando aparece algo que ciega...El venado es eso...Por eso te digo que no vallas, no te acerques¡Noooooooooooo!¡Noooo, no vallas, te digo!No saltes el muro de la ansiedad!¡Regresaaaaaaaa!





...
Te dije...Ahora haz explotado, y ya formas parte de la normalidad.
.
.
.
.
.

¡Qué es lo que veo!

Pero... ¡mira!...qué bello venado...



Edith Mictecacihuatl

miércoles, 4 de marzo de 2009

HACE YA CINCO AÑOS

Padre, para ti son estas palabras:
Hace ya cinco años que empezaste un sueño interminable. Tu trayectoria terminó y te convertiste en polvo, en energía, en tiempo...ahora riges el tiempo.
En todo momento estamos juntos...hasta cuando hago el amor estás de inoportuno...
Te alimentas de mí, de mi tristeza, y aunque me dices que ya tienes hastío del sabor de mis lagrimas, me siento frustrada por no tener el platillo que deseas.
Yo no puedo ser alegre, Padre. Mi constitución lo ha definido.
Sigo viviendo aquí... en el caldo más asqueroso, en el lugar más fangoso que existe. Tú, Tú que dejaste tu mar, tu cielo, tu vida, y que la entregaste al servicio de esta ciudad...tú, tú debes saberlo más que nadie.

En las noches de ansiedad, trata de curarme, y acuéstate junto a mí. Ahí siempre tendrás un espacio para darle forma a tu energía cansada de estar en todas partes siempre...
Espera el día en que yo inicie mi sueño interminable, para que podamos ir a donde te guste más estar.

Edith Mictecacihuatl (a la memoria de José Clemente Pérez Martínez)

viernes, 27 de febrero de 2009

Ayer te amé en nuestra cocina

Ayer te amé en nuestra cocina.
La sopa hecha,
hecho el atardecer...
hecha el alma en la olla de peltre,
y hecho el son del destino,
que días más tarde tendría hecho el camino
aplastado por cada pie.

Ya no habitamos esos cuartos,
es cierto.
La cocina donde nos amamos
se trago nuestra felicidad:
las paredes fracturadas
chuparon las entrañas de nuestro sexo...
del tiempo que fue nuestro...
del grito dado en las quinientas noches...

Ayer cerré los ojos...
y amé nuestra cocina.


Edith Mictecacihuatl 27 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

El zanate y el poeta


El zanate quiere ser igual que el poeta.
Tal vez se parezca en el sigilo,
en la palabra que trae dentro
y que no ha de sacar
mas que con canto metafórico.


Él, es oscuro como el zanate.
En las tardes de caminata
vuela sobre el pueblo...
y aplaude la tradición que se transforma,Añadir imagen
y critica la tradición que se estanca.


El zanate grasna poesía para los pobres,
pero la costumbre a su melodía
llena de sordera los oídos del centro...
los oídos del tiempo...


Él, grita en su poesía para los pobres,
pero la costumbre a lo cotidiano
hace insensibles las pieles del centro...
las pieles del tiempo...
(gusta lo estancado, gusta lo estancado)


El zanate no perdona el desdén:
mancha.
El poeta no perdona una mancha:
desdeña.


Pero el zanate siempre querrá ser igual que el poeta...
nunca podrá serlo:
El zanate puede venir a mí, puede ir de pueblo en pueblo
y no olvidarse de su kiosco.

El poeta...


Impávida, desde acá, veo venir al zanate...
¡míralo, aquí está!
Pero nunca más veré al poeta.


Edith Mictecacihuatl
17 de Febrero de 2009




miércoles, 11 de febrero de 2009

DEBÍ SER LO QUE ANSÍO


Angustiada por esta vida
que no sé vivir...desperté.
No debí haber formado parte
de esta trayectoria del polvo.




Debí quedarme en la nada.
Debí quedarme en el tiempo.
Debí no saber respirar...
Debí quedarme en el viento.




Debí ser el sonido
que desangra cerebros.
Debí ser un orgasmo
que causa gemidos.
Debí ser un latido...
o mil consuelos.




Debí ser la nostalgia
que causa suicidios.
Debí ser el suicidio
que acusa de cobarde.
Debí ser lo que arde...
Debí...
Debí ser lo que ansío.






Edith Mictecacihuatl