No sé de dónde vienes...
No sé a dónde vas...
El metro lleva miles de cuerpos,
y también tu melodía.
La chamarra acomodas
al ritmo de tu mente.
Al ritmo de la melodía que esa sustancia te ha creado.
La haz aspirado tantas veces,
como tantas mujeres en el mundo han aspirado el olor de una flor:
te sudan las manos
la ansiedad te carcome
quisieras escapar
¿a dónde?...
No sé si tienes hambre.
No sé si tienes sueño.
No sé de dónde vienes.
No se a dónde vas.
Sólo tocas una guitarra inexistente
con cuerdas rotas.
El olor a orina que desprende tu melodía
no forma parte del olor a caño de esta grandiosa ciudad.
En cambio, el olor de la ciudad
es sinónimo de casas, ranchos y hospedajes;
autos, corbatas y trajes;
bebidas, juntas y drogas finas
(no como las tuyas)
de miles de hombres y mujeres
con vida galante y guarda espaldas...
No sé de dónde vienes...
No sé a dónde vas...
Sólo tocas una guitarra inexistente
con cuerdas rotas.
Edith Mictecacihuatl

2 comentarios:
Eyyy edith otra vez pasando por tu blog, te dije que lo iba a leer jeje neta weyyy insisto, eres chingona. Oye? pero que pedo con este escrito, como que más o menos me doy una idea. Haber, hablas de una persona indigente o que onda, eso es lo que me hizo pensar.
Bueno, el buen Bermejo se despide, no sin antes decirte que mamita, jejejeje espero que un dia me hagas caso edith jejejeje. Y no es broma espero verte pronto!
Hola tia tuzita,suena muy bien lo escrito,lo q pude ver es que tuve que ver con ese gusano metalico, q atravieza las raices de las casas, de los edificios, creo que de ahi salió tu inspiración, en un sser q iba dentro de ese metal en movimiento
Publicar un comentario