Mi intención nunca fue morder tu tronco,
ni tragar las hojas que de él brotaron.
Tus raíces quise comer,
pero hay tanta tierra...
que no he podido escarbar tan profundo.
Mi intención nunca fue morder tu mástil,
ni tragar la bandera que de él bailó.
Tu plaza quise cruzar,
pero hay tanta gente...
que no he podido ver tu patria entera.
Mi intención nunca fue morder
tu cuerpo, tu boca, tu lengua...
Todo eso me ha estorbado,
pues sólo deseo...
morderte el corazón.
Edith Mictecacihualtl
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2 comentarios:
desconfío de la gente con raíces. pese a ello, me ha gustado mucho tu poema
muerde bien fuerte, para que el efecto dure
un beso
asi es uno a veces no quiere morder el corazón pero lo hace otras veces ,no quiere tocar el alma del otro y tambien lo hace , es que asi somos incorregibles
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